domingo, 17 de julio de 2011

La mesa esta servida



En algún lugar lejano había una isla de mierda. No tenía nombre. No valía la pena ponerle ninguno. Era una isla de mierda con forma de mierda. Allí crecían palmeras con forma de mierda. Y las palmeras daban cocos que olían a mierda. Pero allí vivían monos de mierda que adoraban los cocos que olían a mierda. Y cagaban mierda de mierda. La mierda caía al suelo, aumentaba la capa de mierda y las palmeras de mierda que allí crecían eran cada vez más de mierda. Un circulo vicioso....Mirándote, me he acordado de la historia de la isla de mierda..
Haruki Murakami [Crónica del pajaro que da cuerda al mundo]

El reloj marcaba las 6 de la tarde de un día gris. Quizás, recorriendo la historia completa, nunca hubo un Domingo más gris que ese. Sin embargo, en un recóndito lugar que ya no existe, no había grises. Todo era negro absoluto. Era un día frió pero sobre todo, silencioso. El silencio lo cubría, lo asfixiaba, era total. Lo único que producía algún ruido ese Domingo era el tono del teléfono y el sonido que hacían sus teclas cuando marcaba su número. Pero una vez que la llamada era atendida, el silencio volvía a reinar en el lugar. Tal vez, con suerte y muy esporádicamente, se dejaba escuchar algún sonido, algo que parecía un suspiro, algo que se parecía a un “si”, a un “no”, pero principalmente lo único que se escuchaba era “no se”. Y una vez que eso era pronunciado, el silencio reaparecía. Y era todo un suceso y un logro al mismo tiempo, puesto que la mayoría de las llamadas no eran atendidas.

Darío no podía entenderlo. No sabía cuando había cesado la música, las palabras, los sonidos, dando lugar al infinito silencio que lo dominaba. O mejor dicho, si lo sabía. Sabía perfectamente cuando inició, donde e incluso sabia por que (o por quién). Pero no quería. No. No quería aceptarlo. Y tampoco quería aceptar el último recurso que quedaba, esa “solución” que venia pensando y procesando hacia días, incluso semanas y, pese a lo contradictorio, para el solo significaba muerte. Resignándose, terminó por hacer lo que venia haciendo últimamente: dejar todo para después. Ni lo imaginaba. No sabía lo que se venía. Una tormenta, “el caos definitivo”. Se metió en la cama, cerro los ojos y huyo a ese mundo, a ese paraíso donde la historia era muy diferente a como venia siéndolo en el mundo real. Y fue ahí, en ese momento, entre sueños, cuando lo deseó. Cuando deseó dormir para siempre…

[…]

El frío era de otro mundo. Helaba, y en mas de un sentido. Miró a su alrededor: una clásica escena solo vista en las más deprimentes películas. Allí todo era infelicidad, tristeza, muerte. Se sentía solo. Una vez más, se sentía completamente solo. Pero a unos metros de donde se encontraba, el panorama parecía ser diferente. O por lo menos eso reflejaba la estructura circular que se había formado ahí, a nada de distancia. Se escuchaban risas, se escuchaba una guitarra, se escuchaba algo parecido a la alegría. Pero que iba a saber Darío de todo eso. El estaba en un mundo aparte.

No obstante, en ese exacto momento cuando planeaba levantarse, dar media vuelta y escapar, alguien se acerco. Alguien se dio cuenta de todo y se acercó al cadáver. Pobre de el. Esa tarde, Darío lo abrumo con sus problemas, pero eso solo sirvió para aplastar a quien lo venia escuchando y sufriendo palabra a palabra. No ayudó en nada a resolver el rompecabezas. En su mente solo seguía girando una frase, una pregunta, un enigma: “¿por que?”. Una pregunta que no se podía responder en ese momento y que, por cierto, tampoco tendría respuesta horas mas tarde, cuando su desgracia se viera rodeada de paredes color salmón. Y no, aun hoy no tiene respuesta alguna.

[…]

Río de Janeiro. Estaba acompañado pero poco le importaba. La ira que sentía en ese momento era única. Y a la vez estaba anonadado. Hacia instantes había presenciado una escena que le desgarró el alma. Bueno, varias escenas, una peor que la otra, se desencadenaron aquel Domingo. Para muchos había sido un evento mas en sus vidas. Pero Darío recordaría este día por siempre..y no sería el único.

Caminaba rápido, mirando al frente. Por primera vez no quiso volver atrás. Estaba extasiado, lleno de enojo y de tristeza (propia y ajena). Por mas que lo intentaba no podía sacar de su cabeza esa imagen. Había sentido amor a primera vista, pero hasta ese entonces nunca había experimentado tanto odio repentino hacia alguien que ni conocía. Pero no era todo. Había otra imagen que jamás podría borrar de su mente: su cara. Esos ojos, que tantas veces lo habían penetrado hasta en sus mismos sueños, ahora despedían un brillo aun más fuerte, aunque no por las razones que cualquiera desearía. Había visto por primera vez…a lo innombrable.

Luego de horas de vagar por una ciudad devastada encontró refugio en un vehiculo totalmente verde, como el cielo que todo lo cubría y todo lo asfixiaba. Si hubiera sabido a donde se dirigía, o si hubiera previsto que le llegaría un mensaje tan inexplicable como confuso, bajarse de aquel transporte hubiera sido la mejor opción, sin duda alguna.

Minutos más tarde, Darío estaba parado en medio de un largo pasillo. Su demacrado rostro se reflejaba en las vidrieras que lo rodeaban. Y ahí sucedió. Ahí fue cuando una fuerza demencial lo arrastró a lo largo de aquel pasillo para luego darle lo que tanto ansiaba, lo que venia esperando hace meses.

El tiempo se detuvo por completo. Esos segundos fueron horas para Darío, horas hermosas por cierto. No le importaba nada: ni lo que había pasado esa tarde, ni lo que había acontecido meses atrás. No le importaba quien era, y mucho menos le importó rebajarse de esa manera. El iluso creyó que la vida le volvía al cuerpo, que resucitaba, que podía dejar todo atrás en ese mismo momento y ser feliz. Pero no le tomo mucho darse cuenta de que estaba equivocado. Al abrir los ojos y recorrer la galería con la vista se encontró con un pobre y cadavérico ser. Y al verlo a el y a todos los que allí estaban, todo lo que le preocupaba volvió para invadirlo nuevamente. Había vuelto a hacer lo mismo de siempre: escapar de la realidad, dejar todo para después. Y no había mas tiempo, quizás no habría un después. Así que no le quedo otra opción. Tuvo que decidirlo en ese momento. Decidir si valía la pena continuar con una pelea en las que llevaba todas las de perder, o continuar atado a algo incierto que le brindaba mas desdichas que otra cosa y esperar a que, de la nada, apareciera “la salvación”. Porque, en definitiva, ya no podía seguir escapando de la realidad. Era uno de esos días para Darío. Y era uno de esos momentos donde la respuesta se decanta por si sola. La mesa….estaba servida.

-CONTINUARÁ-

…(o no)


Writen and Posted by Roberto Fantini

Dedicated to Navarro

sábado, 18 de junio de 2011

Donde el futuro cobra vidas

Hay motivos para creer que mi experiencia fue total o parcialmente una alucinación,
para la cual, en verdad, existían causas en abundancia. Y, sin embargo, su realismo
fue tan horrendo que, a veces, encuentro imposible toda esperanza.
H.P. Lovecraft [The Shadow Out Of Time]


Radio Deja Vu 1st Anniversary – Offtopic

Una canción puede perpetrar los más espantosos y profundos recuerdos. Porque donde hay sonrisas, hermosura demencial, plena felicidad y una eterna melodía de los cielos infernales, también hay caos, destrucción y desolación. Esas notas pueden convertir un simple sueño, un simple juego, en una realidad – en ocasiones incontrolable – que modifica el curso de las historias personales. Y quienes están concientemente dispuestos a caminar al borde de ese insondable abismo, serán los que pinten su propia línea, burlando las antiguas experiencias de los detestables humanos, creando el nuevo orden en el nuevo mundo, nuevamente.

Y mientras los himnos - sobrevolando durante una tarde de domingo, como recordando verdes plazas bajo el radiante y helado sol de otoño - elevan las ruinas olvidadas por las criaturas babosas que danzan sobre los pedregosos fuegos de la bondad, los espantosos seres alados de color gris, toscamente retratados en una hoja, devoran las fantasías quiméricas formadas por desabridas galletas de agua. Delante de estas siniestras visiones, el valiente caballero de las cavernas emprendió un nuevo viaje, a las entrañas de lo desconocido, tal y como lo hizo recientemente, al recibir una carta que hizo temblar su patas.

El ridículo domingo 13 de junio del año 2010, exactamente a la una de la tarde, comenzaba a desandarse el camino de Radio Deja Vu, con más pena y desgracia que gloria. La premisa era soberbia pero débil, intensa pero inexistente, fastuosa pero más bien indigente. Y aún así, todos los esfuerzos tuvieron su recompensa cuando el horror de los domingos tiñó la noche de los sábados de un rojo más profundo e indecible que el colorado de la sangre, oyendo las plegarias de los moribundos.

Acompañado por leales y maniáticos co-conductores, el cerebro detrás del programa (digi)evolucionó jornada tras jornada, hasta convertirse en un clásico dentro de los olvidados y ninguneados. No necesito vestirse como un payaso y posarse sobre la parada del verde. Y aunque lo hubiese hecho, sus oyentes, firmes estatuas de papel higiénico, aguardarían su desquiciamiento total y su vuelta del mismísimo infierno, algo que no hace mucho sucedió. Superando incluso los invitados más deplorables jamás concebidos, afrontó como un héroe las trepidantes tormentas y levantó su cabeza, triunfante como el primer día.

Sin embargo, con pesar lo digo, ni la inmensidad de las complejas palabras que un bicho de otoño puede usar, explica el legado de alienación de Radio Deja Vu (The Yoghurt). Quizá se deba ser un escéptico de la felicidad para apreciar en su totalidad este programa repleto de delicias mortales. No puedo asegurarlo. Pero si garantizo horas de cruzados sentimientos de amor y odio dentro del amor, de muerte y vida dentro de la muerte. Despiadado, como nunca, el valiente espera, sentado delante de una humeante pantalla, que cada ente saque su propia conclusión.

El elixir de la vida, servido por la truculenta y bella bruja oscura de oriente, será su combustible cuando caigan las primeras gotas del universal diluvio de garrafas llenas de agua y gas en esta inmunda noche de sábado. El manto blanco que nos cubre, será la morada del ser de eterna valentía, que jugará con fuerzas que no puede controlar, tan solo para brindar un espectáculo que nos haga viajar por la difusa historia musical de la humanidad, guiado siempre por el gigante dormido, que sin dudas un día despertará para asistir a una de estas inenarrables noches.

Es este, mi más sentido y aberrante homenaje al programa de radio que atraviesa pavorosamente la gruesa línea ominosa del tiempo, seduciéndola y convirtiéndola en mero residuo del alma purificada por la glorificante muerte que todo lo puede. Gracias totales.


FECHADO TENES EL ORTO!

Written and Posted by Cesar de la Luz
Dedicated to Roberto Fantini

miércoles, 1 de junio de 2011

Verde Cielo

Estaba en todas partes - era una gelatina - un limo - sin embargo, tenía formas,
mil formas espantosas imposibles de recordar. Tenía ojos - uno de ellos manchado.
Era el abismo, el maelstrom, la abominación final. Carter, era lo innombrable!
H.P. Lovecraft [The Unnamable]

Lo innombrable - Offtopic

Aquella mañana fue distinta a otras mañanas. Navarro, un desconocido muchacho, tan normal como cualquier muchacho incapaz de vislumbrar el aura de desgracia que se avecinaba, despertó minutos antes que el débil sol otoñal asomase su espectral masa sobre el río. El techo de su habitación parecía más gris que de costumbre; como si no existiese, como si no fuese otra cosa que una simple extensión del cielo. Los demoníacos fantasmas del fracaso danzaban al son de una truculenta música, agazapados, esperando el momento preciso en que el magnánimo rey de la oscuridad y la desolación diese su orden. Los pájaros no cantaban: habían desaparecido, seguramente de vuelta en el mundo de ominosos sueños monocromáticos al que siempre pertenecieron. Mientras tanto, derruidas almas buscaban salvación, aferrándose a eso.

Muy lejos de allí, donde el viento sopla salvajemente, donde la civilización parece llegar a su siniestro fin - dentro de otro derruido corazón - ya se había desatado el caos definitivo. En aquel lugar, la mesa estaba servida.

Navarro albergaba un absurdo sentimiento de esperanza, similar al que tienen las hormigas que cargan finalmente con su protección para el invierno, incrédulas del poder inconmensurable de su enemigo más feroz: el hombre. Enceguecido por eso, el viaje de aquel desgraciado estaba a punto de comenzar; una travesía que lo dejaría sin pasado, presente ni futuro, borrando su tiempo, en todo plano existente, con una indeleble mancha de un color imposible de discernir. Nadie lo culparía. El hombre, con frecuencia, cree que puede lograr cualquier cosa con solo proponérselo, esté o no dentro de sus posibilidades; pero comete un severo error de cálculo. La ambición, los sueños, siempre lo devoran cuando uno parece tenerlos al alcance de la mano. Por depositar su alma y su corazón en eso, Navarro lo perdió todo.

Cargando diecinueve gemas - más rojas que la sangre, más espantosas que millones de tempestades -, con un inhumano peso sobre sus hombros, el muchacho partió finalmente hacia aquella fortaleza azul de hermosura sin igual. El sol aún brillaba; parecía imposible que algo saliese mal. Ni siquiera el guardián que custodiaba la fortaleza podía imaginarlo, porque para él, eso podía sanar cualquier enfermedad de cuerpo y alma; eso podía guiar hacia la luz, incluso en un laberinto sin salida. El momento había llegado.

[…]

Es difícil explicar el por qué de ciertos hechos, pero si se es el protagonista de esos acontecimientos, y estos son indeciblemente aberrantes, resulta imposible. Por eso Navarro nunca pudo relatarlos, pero al parecer, ha logrado aceptarlos de alguna manera. Se niega también a alzar sus ojos al cielo, ahora teñido de verde, sea verano o invierno, sea otoño o primavera. Aquel muchacho no fue más que un pobre desgraciado, víctima de eso en lo que tanto confió. Creyó que tendría eterna protección contra la desesperación, el delirio y el odio, olvidando que el origen, la raíz de toda la existencia humana reside allí, en ese triángulo repleto de oscuridad. Su infelicidad debería ser suficiente para demostrar la miseria que rodeó, rodea y rodeará siempre a eso.

Navarro, aquel día, desafió a todos sus demonios, y obtuvo por fin el gran tesoro que se encontraba escondido en la fortaleza azul de belleza sin igual y pureza perversa, derrotando al descuidado guardián con heroica facilidad. Su victoria ni siquiera se vio opacada por el sufrimiento de aquel otro corazón salvaje, muy lejos de allí, donde el viento sopla con la furia de los Dioses. En lo absoluto. En ocasiones, la felicidad de unos, puede ser la desgracia de otros. Pronto, ambos comprenderían las paradójicas consecuencias de sus actos obviamente irracionales.

Cincuenta y tres lunas después, el desgraciado muchacho se encontraba parado en el andén de una antigua estación de trenes, viviendo una auténtica pesadilla en plena mañana. Aquel lugar estaba prácticamente desolado. Casi ninguna cosa o persona llamaba la atención de Navarro, con excepción de una pareja de jovencitos, que se abalanzaban al borde del precipicio, al borde del andén, que estaría dominado por tinieblas en muy poco tiempo. Tal vez nuestro ingenuo protagonista les deseo la muerte… por ahora no puedo hacérselos saber. El cielo presentaba la típica brillantez grisácea, propia del infernal invierno; el silencio parecía envolver no solo la estación, sino también el corazón de Navarro, abandonado completamente por eso. Apenas podían oírse tenues gotas cayendo sobre el techo de chapa que cubría gran parte de la terminal. Bajo las desvencijadas vías férreas se acumulaban cientos y cientos de crujientes hojas marrones, las cuales ya habían renunciado a sus ramas unos pocos meses atrás.

A lo lejos, en ambas direcciones, no podía distinguirse ningún tren, solo se vislumbraba una gran cadena de luces amarillentas, formada por los faroles antiquísimos de la zona. Mientras los autos aprovechaban las barreras altas para atravesar las vías, el viento soplaba, amenazadoramente, anticipando un terrible desenlace. El desgraciado muchacho continuaba imperturbablemente deshecho, rodeado de soledad, decepción y tristeza. De pronto, la quietud fue aniquilada por un estruendo imposible de olvidar y explicar, tal y como lo que sucedió a continuación.

Navarro se encontraba ahora corriendo por una oscura y angosta calle. La noche era bohemia y helada. Una neblina indescriptible había comenzado a levantarse, al mismo tiempo que el cielo se teñía de verde. Parecía perseguir a alguien. Al mismo tiempo que lo hacía, esquivaba obstáculos a una absurda velocidad, mientras saltaba sobre las desprendidas baldosas de la impía ciudad. Luego, dejaron de existir las personas, los árboles, los autos… todo. El desgraciado muchacho no podía ver nada ni a nadie. Lo que realmente le interesaba, trascendía su propia vida; era a quien perseguía a quien le debía toda su existencia. La distancia que los separaba en un principio, se acortaba estrepitosamente ante la velocidad demencial de Navarro. Respiraba terror, y exhalaba angustia.

Pero él también se sintió perseguido. Si bien no tenía tiempo de mirar hacia atrás, sabía que algo incorpóreo, baboso, lo acosaba. El fantasma de la desolación corría a una velocidad irrisoria. Obligado por el espanto, el muchacho aceleró como un loco, acortando la distancia aún más. Ahora escasos metros lo separaban de eso que tanto quería alcanzar. Sin embargo, continuaba sintiéndose moribundo, como alguien le hubiese arrancado algo. Solo los peatones podrían contar que se imaginaban al verlos correr.

Sin salida ante la esquizofrénica e injustificada persecución, la otra persona se detuvo, vencida, y giró, indignada, para ver a Navarro directamente a la cara. Antes de poder ver su rostro en la penumbra de aquella calle cavernosa, la noche se transformó en un torrente de agua helada. Y todo era gris, nuevamente.

Ahora el muchacho estaba tendido junto a un escombro inmenso, de cara al cielo. Sentía un fuertísimo dolor en la espalda que le impedía moverse. Con evidente e indescriptible dificultad giró su cabeza hacia la izquierda, tan solo para observar a dos personas en una situación similar; sin embargo, al mismo tiempo que estaban derrumbadas sobre el andén, aquellas dos almas, estaban petrificadas, no se movían ni un poco. De repente, el silencio se había extinguido: todo había pasado de la quietud a un estallido, de un estallido a un inenarrable horror. El mar de lamentos y gritos parecían provenir del mismísimo averno; no obstante, no había sonido ni movimiento en los que yacían a escasos metros de Navarro. En vano, intentó sentarse, como si la lluvia lo hubiese congelado definitivamente. Empapado, logró distinguir entre el caos, una voz que preguntaba si se encontraba bien. Lo repitió unas cuantas veces, hasta que pudo ver, efectivamente, a la mujer que le gritaba desesperadamente, y entre lamentos que de otro sitio llegaban, solo pudo decir: “te dije que te alcanzaría…”.

Navarro no supo más nada de aquel torrente de agua ni de la mujer, simplemente porque volvió a las inmundas calles donde había tenido lugar la persecución, bajo un cielo completamente verde. Ahora, en medio de una ruidosa avenida, sin habla por el esfuerzo, con la garganta seca, el muchacho increpaba a alguien, que rápidamente se alejaba de él, sin dejar de darle la espalda en ningún instante. Aquella vez, decidió dejar de seguir a esa persona: dejó que se escapara, para siempre. El único sentimiento que había permanecido era la agonizante pena en lo profundo de su alma. Eso lo había traicionado, tal y como traiciona a todo el que confía en que puede sanar.

El desgraciado joven no tuvo tiempo de discernir entre el sueño y la realidad, porque todo se volvió gris nuevamente; sus ojos se habían clavado en el techo del lugar donde estaba descansando. Estaba en su habitación, que permanecía tan pequeña como siempre, mientras el débil sol otoñal asomaba su espectral masa sobre el río.

Entonces, Navarro tuvo la posibilidad de elegir: padecer una ominosa odisea tras su victoria en la fortaleza azul de preciosura sin igual, aceptando su destino, aceptando lo que había sido escrito para él. O podía evitar perder su alma y su corazón, víctimas de eso, transformando un cielo completamente verde y horrendo, en algo oscuro y celestial, repleto de paz. Sin embargo, el maldito muchacho eligió lo primero. Eligió la pena por sobre la maldad, obteniendo, al final, una sola cosa, un recuerdo que nunca más lo dejaría dormir, dándole al mismo tiempo, la fuerza para continuar viviendo. Al final… solo el rostro más hermoso, sonriendo… nada más…

Pero, por qué hizo eso? No era más sencillo olvidar todo ese incomprensible dolor, empujado hacia la nada por la muerte divina? Por qué eligió preservar los hermosos pero efímeros recuerdos? No era mejor destruirlos con la llama eterna del odio, y reemplazarlos por oscuridad, para acabar de una vez con tanta pena? Por qué lo hizo? Acaso eso pudo triunfar, incluso en el rincón más ardiente del infierno? No, no puede. La mejor decisión era rendirse y escapar de aquel mundo. No puedo estar equivocado. No puedo estar equivocado. No puedo estarlo. No puedo… O si?

Written and Posted by Cesar de la Luz

viernes, 20 de mayo de 2011

La Biblia y el Canelón

El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
Francois de la Rochefoucauld

Siempre son los demás los que se mueren.
Marcel Duchamp

El gran sueño (senil) americano - Offtopic

Siempre se ha imaginado el Apocalipsis como lo describen los ominosos e inenarrables escritos de La Isla: una gigantesca bestia de color violeta, frenética, desafiante de las leyes de la física por su dimensión y morfología, aplastando edificios y devorando personas. Un animal que imparte justicia, acompañado por infinitos demonios blancos con afiladas armas y dientes del infierno. No habría resistencia posible; no habría dioses salvadores. En un abrir y cerrar de ojos, los millones de años de evolución llegarían a su término… Que la realidad sea tan simple y poco poética, no debe sorprender a nadie. Y debemos agradecérselo a alguien muy especial…

Mientras la humanidad se dedica a hacer lo mejor que sabe hacer (es decir, revolcarse en su burda miseria), un hombre, oriundo del Estado que supo gobernar con tantísima gloria el inmortal Arnold-kun, un tal Harold Camping espera el Día del Juicio Final, sentado en el living de su casa, mientras escucha la radio y mira la televisión con su esposa transexual. A este viejo choto, no le alcanzaron 90 años para decir pavadas, y decidió redoblar la apuesta gracias a un exhaustivo y pormenorizado estudio de la Biblia. Y por supuesto, mando a la concha de su madre a los mayas y todo su legado verdulero del 2012. Este viernes 20 de mayo, según su profecía, vendría a ser algo así como ‘el día final’, ya que mañana comenzaremos a sufrir como nunca lo hemos hecho, gracias a la venida del mesías, mil novecientos setenta y ocho años después de su crucifixión seguida de muerte y resurrección.

Semejantes profecías, hoy en día, no asustan a nadie. Pero veamos la cuestión más de cerca.

Para la congregación americana liderada por este anciano come canelones (de nombre tan irreproducible como las cosas que anuncian), este sábado comenzará un período de sufrimiento y caos, coronados con la posterior destrucción parcialmente total de la Tierra pautada para día 21 de octubre del presente año. La garantía de esta profecía reside pura y exclusivamente en una interpretación del libro sagrado hecha por Camping, que la estudió por más de cincuenta años (demostrando que su título de ingeniero no le sirvió para nada). La fecha del cataclismo está calculada de la siguiente absurda manera, utilizando como equivalencia 1000 años = 1 día (no se rían, todavía): en el 4990 AC, Dios le reveló a Noé que quedaban SIETE días para que el diluvio cayera sobre la Tierra. Si se hace 4990 + 2011 – 1 (ya que no existe el año cero ¿?), da un total de 7000 años, que serían esos SIETE días según la proclama de Dios. El cálculo de la fecha exacta (21 de mayo) es igual de insólita, y requeriría por lo menos media docena de menciones bíblicas en las cuales no tengo intención ahondar (pueden reírse).

Existen otras cifras: serían 200 millones de engendros (ni uno más, ni uno menos) los que ‘subirían’ al cielo, mientras el resto de las personas ‘danzaran sobre caca y arena, comidos por gusanos y animales, desintegrándose ante los ojos de Dios’. Esto es una cita casi textual. Y para hacer la batata aún más grande, los seguidores de Camping se han dedicado a malgastar un presupuesto tan oscuro como el amor y la bondad en una inhóspita campaña, anunciando el dicho Día del Juicio Final, mientras aprovechan para publicitar su radio, la cual prospera gracias al aporte de seres indeseables. Un auténtico producto de América, sede de los más despreciables engendros: Lady Gaga, Justin Bieber, Bill Gates, Steve Jobs, Justin Bieber, Barack Osama, Ricky Martin, Joe Jonas, Justin Bieber, etc.

Aparentemente, para este veterano profeta, el fin es un hecho, y no hay ninguna posibilidad que esto NO suceda. Lo afirmó tan rotundamente como afirmó la llegada de Jesús a la Tierra en 1994, algo que, por supuesto, nunca sucedió. Según sus propias palabras ‘no pudo interpretar la Biblia por la complejidad con la que está escrita’ en aquel momento. Claro, el único que tiene certeza que este error no vuelva a cometerse es el propio Camping, cuya$ intencione$ $on verde$, como el infierno mi$mo (el teclado no anda muy bien).

Por supuesto, los versículos que hablan sobre la incertidumbre de una fecha para el fin de los tiempos (y al mismo tiempo, de la inconsistencia de las profecías como ésta y como otras en el pasado – reciente y no tanto) no fueron tenidos en cuenta por esta congregación de mierda. Es más, en una comunicación telefónica de LHDZ con el vocero, amigo personal y posible amante de Camping, Richard García, pudimos recoger la siguiente declaración: “Harold le dedicó su vida a la Biblia… es tan lindo… así que es como si él mismo la hubiese escrito… por lo tanto está en todo su derecho de sentarse en el inodoro y ponerse a tachar todos los versículos que lo contradicen… sino la historia no le cierra… emm, cuando empieza la entrevista?”. Después de semejantes palabras, solo podemos decir que el mundo ya se cagó muriendo hace rato…

En fin, lo fundamental aquí no es la credibilidad de la congregación y su posible interés por el billete loco: sería estúpido, redundante y atípico para LHDZ criticar a alguien o algo desde un punto de vista tan simple. Tampoco importa el fanatismo religioso o la pésima interpretación de un libro previamente analizado por miles y miles de personas. Mucho menos interesan los deseos de un viejo al que posiblemente le queden pocas horas de vida (lo van a hacer a la parrilla el domingo); su broma celestial muy lejos no irá, claro está. La clave está en los conceptos ‘fin del mundo’ y ‘destrucción’, los cuales parecen estar muy lejos de la mente de Camping, que erróneamente los vincula con algo malo, con algo desolador para el total de la población del planeta, y no se da cuenta que es todo lo contrario, dejando en claro que NO es un hijo de Zenki. La verdad de la falsa milanesa, es una sola: existen personas que ya conocen las fechas del fin de todo. Efectivamente, el final no es algo que suceda solo en un día: es tan espantoso y hermoso, que necesita desatarse en varios lugares, simultáneamente, pero en momentos distintos. Y para pavor de muchos, esos momentos ya se sucedieron en el reciente pasado: en ese ominoso rincón gris; en aquellas escaleras dantescas junto a la cafetería del mal; en la oscura sala, tan negra como el alma y el corazón de los pecadores y pescadores; en aquel jardín de perdición donde los sueños se convirtieron en pesadilla; en aquella casa salmón donde se desató el caos reptante de los que ‘no pertenecen a nadie’.

Camping y su ‘hermandad de los pelotudos’ afirman que los pecadores quedaremos fuera de la historia; lo cierto es, que nunca tuvimos necesidad, ni nunca pudimos ser parte de la historia; siempre arderemos, felizmente, en las llamas de averno cavernoso, desafiando a cualquier baboso bicho de color verde que intente azotarnos. Antes que este profeta virgo pudiese caminar, los pecadores ya estaban vendiendo sus almas y corazones a cambio de monedas, monedas que hoy, forman parte de un museo de desolación, para desgracia de un ente que no conoce de tiempo ni espacio. La destrucción siempre será creación, Camping. La muerte, siempre será vida dentro de la muerte y muerte dentro de la viva muerte. Posiblemente en otros noventa años, este veterano lo comprenda.

Antes de terminar con este suplicio motivado y motorizado por el dislate de un profeta de la batata, quiero aclarar algunas cosas harto fundamentales:
1) En ningún momento se ha querido faltar el respeto a las religiones para las cuales la Biblia es su libro sagrado; no es el punto aquí.
2) En ningún momento se ha querido faltar el respeto a esos hijos de mil puta de Greenpeace que continuamente presagian lo peor ante el calentamiento global, el fin de las especies, el fin de lo verde, etc... no estamos interesados en las pavadas que dicen y hacen.
3) Cualquier parecido entre Harold Camping y Bernardo Stamateas es pura coincidencia.
4) Esta reseña no refleja las creencias y pensamientos de LHDZ en su totalidad, ni siquiera las del autor, ya que todos estamos muertos en realidad, y no podemos ni pensar ni creer.
Espero puedan leer esto antes que comiencen a quemárseles los calzones y las respectivas nalgas.

QUE MALA LECHE SOS… QUE MALA LECHE SOS…

Written and Posted by Cesar de la Luz
Dedicated to Dominique Strauss-Kahn and Martín ‘Homebreaker’ Lousteu

lunes, 11 de abril de 2011

Roberto Fantini

There are more things in heaven and Earth… Than are dreamt of in your philosophy.
William Shakespeare [Hamlet. Act I. Scene V]

La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
Benjamin Disraeli

El elegido – Offtopic

Al encender la radio, nadie da la noticia, ya sea al comienzo o al final del dial. Tampoco puede escucharse ni verse absolutamente nada en la televisión; esa que disfruta con la desgracia ajena y abusa de la exposición de seres que deberían residir en cuartos acolchonados, ataviados con ‘armaduras’ blancas. Los diarios, tanto en ediciones impresas como digitales, no hacen mella de eso que fue anunciado por los visionarios. El hermoso bosque verde, repleto de árboles de larga data, de encantadoras y exóticas especies, invadido por el redondeado sol, se convirtió en un prado desolado, con troncos destruidos y animales muertos por doquier, gris como la ceniza y, en contraste con el averno que ahora representa, silencioso, sepulcral.

Y por qué eso que era precioso, ahora es tan espantoso? Porque, remitiéndose a las despigmentadas pruebas, todo termina marchitándose. Y por qué nadie comunicó eso que sucedió el martes 5 de abril por la noche? Por miedo, obviamente. El miedo de los medios, que adoran el morbo, pero solo el relativo a este mundo. Les aterra eso que viene ‘del mas allá’, eso que no pueden explicar, simplemente porque no lo pueden entender. Lo que los (verdaderos) visionarios anunciaron fue la muerte de una persona; un hijo muy querido, hermano ejemplar; novio fiel; amigo de hierro... Alguien que disfrutó de los placeres terrenales y fue condenado por su ambición de conocer el lado oscuro de la decrépita luna; alguien que leyó lo que no debía leer; y se adentró nuevamente en las profundidades de la Caverna de los Dioses. Ahora está siendo devorado por los infinitos demonios, que disfrutan de su pavorosa cena, bajo la atenta mirada del bestial diablo, que sonríe como nunca.

Esa muerte, valiente, ha vuelto infértil a los medios, confundiéndolos para siempre, y ha destruido por completo el bosque de cordura que fue verde y precioso una vez. Todo sucedió esa noche, cuando la carta llegó a manos del hombre que habita en el recóndito oeste, en la frontera sin ley, donde las águilas se atreven, y donde todavía se asaltan trenes a caballo. El pobre engendro, regresó a su morada e, inocentemente, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los sabios de la nada, abrió la encomienda que el anciano de blanco, azul y oro había entregado puntualmente. A contra luz vio lo inesperadamente esperado: la garrafa. Y fue poseído por una insondable e inhumana bichificación, que no conoce de tiempo ni espacio, ni de partidos políticos, ni raza o credo. Los números lo derrumbaron. El primer párrafo lo quemó. Los tres restantes, pulverizaron lo que la llama dejó. Las firmas al pie de la carta, lo arrastraron hacia el inframundo, dominado por los ángeles de la muerte, ante la perpleja desidia del ausente dios. Su única salida era aceptar lo que se le había propuesto, aceptar el cruel designio, que lo condenaría, por el resto de sus días, a formar parte de la hermandad del odio. Y así se hizo: su respuesta fue tan inmediata como la inmediatez misma. Y así nació el tercero. Un nacimiento anunciado por las dos peores personas del planeta. Un nacimiento que el pobre ente no pudo preveer. Pobre ente.

El nombre de ese tercer elegido será sinónimo de destrucción a partir de ahora; será motivo de debate donde la demoníaca bestia danza sin parar, y donde los medios reptan, abrumados, con un terrible miedo a lo desconocido. El bosque putrefacto, repleto de cenizas, ha convertido al martes otoñal en cruel testigo del cambio de la historia. Y esto no debe sorprender a nadie. Quién no recuerda una hermosa noche de martes, durante el indecible otoño? Quién no recuerda haber disfrutado momentos sagrados en la puerta del cielo junto al ser amado? Quién no recuerda el temblor en las piernas, mientras ve impresos en una hoja los sentimientos que tanto anhelaba? Quién no recuerda la vuelta a casa tras la dicha más maravillosa del mundo, viendo una y otra vez la sonrisa más brillante de la Tierra? Quién no recuerda la sangre que corrió bajo los derruidos puentes? Quién no recuerda a los babosos espectros que residen de a cientos en los polvorientos colegios? Quién no recuerda la infernal música que sentenció para siempre la felicidad? Al fin y al cabo, ya nada importa, porque a todos nos llega la muerte, salvadora, redentora, muerte que el valiente CB disfruta a partir de ese momento.

En este solemne e inmundo post, tenemos el agrado de presentar al tercer hijo de Zenki, que lleva por nombre Roberto Fantini, y cuenta sus vivencias a continuación, en su debut absoluto como miembro de la fraternidad de la desolación. He aquí el gran acontecimiento que se estaba gestando en las sombras de lo ominoso, tras la muralla de la locura, donde la nada es todo, y el todo no es más que nada. El que quiera oír, que oiga. Y el que quiera leer, que muera.

U2 & Muse – Review Eventos

Es muy curioso. Seguro no seré el único que en algún momento le dijo a su viejo “que música pedorra que escuchas”. Tampoco seré el único al que se le pegó una de esas canciones que tanto uno “detestó”, a tal punto de descargarla o conseguirla y escucharla, en el mas absoluto secreto obviamente. Este sería un episodio común en mi vida, pero no lo fue tanto como esa vez que mi viejo me llevaba en el auto. No me acuerdo cuando fue, solamente se que prendió el estereo y sacó un cd (superpirata), lo metió y apretó “plei”. Yo miraba por la ventana, fingiendo desinterés seguramente, cuando empezaron a sonar los primeros segundos de “Pride (In the name of love)”, primer tema de The Best of U2. Continué haciéndome el boludo ese día (me sale taaaan bien), pero algo había cambiado, y mi raja ya no sería la misma desde aquel entonces…
Horas, días, meses…como 6 años pasaron. Maduré, me creció la barba y logré aceptar que mi viejo, muy de vez en cuando, escucha buena música (jé). El punto es que no podía creer que U2 fuera a venir y que yo ya tenía mis entradas en la mano a seis meses del recital (habiendo por poco saturado la pagina de Mierdatek para comprarlas, algo no muy difícil de lograr). No solo eso: venía Muse! Tal vez no entiendan esta emoción porque yo todavía no dije que, exceptuando el recital de Pedrito Gabriel, nunca fui a ningún evento tan enorme como el que se avecinaba. El punto es que 2 (dos) de mis grandes bandas favoritas estaban a unos meses de pisar suelo argentino (aruzenchin-jin) y yo iba a estar ahí.

De la nada se hizo 30 de Marzo de 2011 (en el medio me pasaron muchas cosas que poco vienen al caso y serán motivo de otros escritos desagradables y subliminales…o no). La cosa es que mi preocupación ese día iba en aumento ya que, debido a la tardanza de mi viejo en venir a buscarme para ir hasta el Estadio Unico de La Plata, pensé que iba a ver el recital desde la puerta. Pero nuevamente este señor se las arregló para llegar puntual. Estacionar fue una odisea solo comparable “a pasar The Parrish en experto mientras una oleada de zombies te implora que les vendas una estampita de San Expedito” (paralelismo para entendidos…Carudo no Hanbaiin). Le terminamos pagando $50 a un vivo bárbaro que aprovecho la movida de gente ignorante (como mi viejo y yo) y nos dejó estacionar en el medio del patio de su casa al grito de “y a la vuelta vendemo’ paty y choripane’ baratito”.
La fila fue tremebunda. Una manifestación del gordo Castells hubiera estado mas organizada. Sobre las 17 hs las puertas se abrieron y empezamos a caminar hacia la entrada, a pasos imperceptibles para el ojo humano. Vale aclarar que había una única fila y una única entrada para cada sector del estadio (lo cual solo puede ser obra de un ser tan idóneo como manco). En dicha cruzada se sucedieron algunos incidentes. No hubo gente empujando (algo a remarcar, pero distaban horas para que pasaran cosas aun peores), aunque no se puede dejar de lado a determinado tipo de seres que nunca faltan en las inmediaciones de los recitales, a saber:

- Vendedores: desde “calcomanías exclusivas” hasta “vello púbico de Bono”, estos individuos son capaces de vender hasta sus órganos con tal de conseguir una moneda (y como decía Bagliettoru-san: “quién la rebusca la tiene”, vendieron a mas no poder). Vale aclarar que lo único que compré fue un chegusan rancio a la salida.
- Greenfreaks: hippies haciéndote firmar una planilla para luchar contra la calvicie de The Edge (o algún desastre natural semejante). Creo que no pudieron tolerar mi cara de muerto y se fueron.
- Pro-aids: esta especie no podía faltar. Te regalan un preservativo de nula calidad, promoviendo el contagio de enfermedades venéreas que todos (exceptuando yo) terminarían inflando y lanzando al aire en algún momento del recital cual coro Kennedy.

En fin, continuando con el relato, logré sortear todos los “obstáculos” e ingresé al estadio. Pero pronto moriría atónito al ver el escenario. Esa famosa “garra” de 59 metros de altura estaba ante mi…y acá es donde esta reseña se vuelve inútil, porque por mas que leí y vi millones de fotos de otros show de la gira, se me quemaron los calzones (literalmente). Debajo de semejante estructura estaba el escenario, de tamaño ínfimo comparado a todo lo demás. Alrededor del mismo ya habían unas 2000 personas que venían haciendo fila desde el Domingo a la mañana, y cercándolos y separándolos de nosotros, los mortales, se erigía un anillo con dos pasarelas móviles en los laterales. Increíblemente, afuera del estaba vació, no había n-a-d-i-e, cosa que aproveché (e incluso me di el gusto de sentarme en el suelo lo mas campante). Igual mi tranquilidad no duraría mucho, ya que al cabo de 10 minutos el campo se llenó completamente. De fondo, además de las horrendas voces de un grupo de mineros chilenos que tenia al lado mío, había música clásica. Acá voy a hacer una mención especial al tremendo hijo de puta del “sonidista” que me tuvo a mi y al resto del público desde las 17 hs escuchando una selección de los mejores éxitos de Amadeus 103.7. Por suerte el calvario terminó a las 19:40, cuando se apagaron las luces y las letras M-U-S-E empezaron a rodar por una pantalla circular de proporciones CI-CLÓ-PEAS que estaba a 30 metros sobre mi cabeza. Había llegado la hora de sufrir aplastado….o eso creí…

Mathew Bellamy and friends subieron al escenario siendo bendecidos por 45000 personas (el resto llegaría mas tarde) que tenía las bolas infladas de Mozart y compañía. Hay que aclarar que un 35 % del público había ido a ver exclusivamente a Muse, un porcentaje que sería interesante si no fuera que por cada uno de esos había 40 fanáticos de Bono que te miraban como si fueras un pelotudo por corear los temas de la banda soporte. “uateba”, lo poco que voy a decir sobre su presentación es que, de 8 temas, solo 2 eran del último álbum (por suerte), así que pude presenciar clásicos como Hysteria, Starlight y Plug In Baby. Me quedé con ganas de que tocaran Feeling Good, pero no se comparaba con las ganas que tenia de tirar una molo al piso. El público estaba muerto y yo temía lo peor.

Cuando se bajaron del escenario y se encendieron las luces nuevamente, Bethoven nos inundó con su Sonata Claro de Luna, a lo que le seguiría Vivaldi y una sarta de putedas del público (de las que Yayo estaría orgulloso) . A todo esto, en el escenario los miembros del staff (Time for Fun no ShaIN) empezaron a probar los instrumentos mientras en la pantalla se mostraba un reloj cuyas agujas marcaban las 20 hs (cuando en realidad ya eran casi las 21) y avanzaban mas lentas de lo normal. De repente el segundero se volvió loco y en media hora, cuando terminaron las pruebas de sonido, el reloj marcó las 12 y…se desmoronó. Empezó a sonar David Bowie mientras todo se destruía en cámara lenta. Instantáneamente el reloj fue reemplazado por imágenes en vivo de los irlandeses subiendo al escenario. Las luces se apagan…

“Even better than the real thing”, lisa y llanamente una canción mas que no me pareció de lo mejor para abrir el show, pero así lo decidieron Bono y The Edge (los otros miembros no existen, son de plástico). A esto le siguió el clásico I will Follow (deberían abrir con esta, la concha de sus madres) y dos canciones de su último trabajo. Para este entonces los muertos revivieron y yo ya estaba a punto de morir de pena cual Cankie. Después de 8 temas finalmente Bono presentó a la banda: “el Pipita de U2 en el bajo (ni el nombre dijo, para su suerte), el Pupi Zanetti “The Edge” y…no estoy seguro, pero si pudiera sería “Carlitos Apache”. La gente enloqueció, entregando el orto por Bono, a cambio de un vertiginoso despliegue de sonido, luces y efectos que no era de este mundo. Un gran punto de la noche fue cuando City of Blinding Lights empezó a sonar y la pantalla empezó a mutar hasta transformarse en una especie de cono de luces enorme. No faltó tampoco el “unos, do’, treu, CATORSA!” de Vertigo (que el Dr. Hausch parece incapaz de comprender) o la famosísima intro de Sunday Bloody Sunday. Después de 18 canciones tanto nuevas (solo un par) como grandes clásicos, dejaron los efectos de lado y Bono agarró la guitarra para tocar One (Cank) y Where the sciolis have no arms….(digo, Where the streets have no name). With or without you hizo que quien escribe la presente reseña derramara lagrimas de Tank (y esto se potenciaría cuando Bono hiciera mención a “Gustavou Cerotti”). “Agarren sus celulares y hagamos desaparecer esta nave espacial” dijo Paul David Hewson (nombre real de Bono…según Wikipedia). Y así se despidió U2, al ritmo de Moment of Surrender. Ya volverían el fin de semana para luego si, irse por un tiempo…todos excepto Bono. Fuentes no confiables y para nada certeras afirman que se lo vio una semana después en Palermo, caminando de la mano con Ricarudo Foruto mientras este le daba de comer en la boca un huevo Jack (“mmm chocolateu arshentino” he said). Obviamente queremos creer que se trata de otra maniobra de negociación para que Foruto done su fortuna a una causa común, como podría ser la erradicación de la Pediculosis en Camerún.
También puedo cerrar esto como se debe, diciendo que la banda dio un gran show de apertura, y que si bien hubo algun que otro punto flojo, dejaron mas que conforme a este recién nacido hijo de zenki.

- (O) Namae wa nan desu KA
- Roberto Fantini desu….GEKO GEKO.

Written by Roberto Fantini. Posted by Carlos Guzman. Intro by Cesar de la Luz
Dedicated to Mackie ‘The Entity’ Bongiovanni

miércoles, 30 de marzo de 2011

Angeles de Cartón

Sin embargo, nadie podía estar preparado para presenciar lo que ocurrió […]
violentamente, en el lapso de un minuto, o menos, todo su cuerpo se encogió, se deshizo,
se corrompió entre mis manos. Sobre la cama, ante todos los presentes, no quedó sino una masa líquida putrefacta, repugnante, detestable.
The Facts in the Case of M. Valdemar [Edgar Allan Poe]

Escritor no es aquel que escribe lo que quiere sino lo que sus demonios quieren.
Mario Vargas Llosa

Sucker Punch - Review Movies

Se dice que los ángeles de cartón no son otra cosa que degeneraciones de lo bello; seres que, en algún momento, fueron inspiración de las creaciones más extraordinarias; seres que quitaban el aliento y sembraban tanto la perplejidad como la admiración en la humanidad toda; que otorgaban la eterna felicidad a aquellos que a sus pies se rendían, al rescate de todo hombre hundido en abismos etéreos y descomunales. Seres que extinguían toda pena, todo dolor, aún en las circunstancias más ominosas. Pero que, como todo lo que existe, acaban siendo corrompidos por los valores de este mundo fétido y desolador. No pierden su aura, su maligna hermosura. En lo absoluto. Sin embargo se convierten en la personificación divina del caos reptante e inescrutable, en demonios que sobrevuelan y se posan sobre los rincones del alma y el corazón donde los humanos no pueden defenderse.

De creer en conceptos tan ambiguos y destartalados como ‘felicidad’, ‘hermosura’, ‘caos’ o ‘corazón’ (especialmente el primero y el último de ellos), podríamos aceptar la audaz y diametralmente inhóspita teoría de los ‘ángeles de cartón’. No obstante, el único patrimonio con el que contamos en esta inefable hermandad es la incredulidad ante casi todo lo concebido por una mente terrestre, de manera que semejantes supuestos se van, directamente, a la puta madre que los parió.

Toda esta explicación tiene como objetivo, distraer al posible lector y evitarle una sucesión sin precedentes de insultos contra todo y contra todos. Es así, que resulta extremadamente complicado, hasta para una de las tres mentes más podridas de la historia, ser imparcial con este despropósito llamado Sucker Punch y su estridente desvarío sobre lo onírico, lo demencial y lo explosivo, cóctel que con el que Zack Snyder se emborrachó de idiotez. A priori, reconozco dos cosas. Primero, que es un poco tarde; ha pasado casi una semana desde su premiere (un compromiso de vital importancia para LHDZ que será dado a conocer dentro de poco – cuando la encomienda lo permita – tuvo la prioridad). Segundo, que a nadie le va a importar mi opinión, englobada dentro del odio hacia el mundo, dónde todo se vapulea sin piedad.

Seguramente esta película, estrenada en nuestro país en una fecha más que simbólica para todo el pueblo árabe (24-3), generará amplias divisiones entre los espectadores. Estarán los que la amen, colocándola en un pedestal por su ‘innovador’ desarrollo, sus escenas repletas de destrucción y energía juvenil, y sus protagonistas femeninas ardientemente peligrosas. Otros, a quienes me suscribo de momento, pensaran que es una parrilla inmensa, de esas que Obamalandia suele elevar como obras maestras, siendo en realidad más aburrida que un libro de Huxley, más densa que el diario Ámbito Financiero, y más fantasiosa que Misión Imposible.

Antes de ir al cine, uno le veía cierto atractivo a Sucker Punch, atractivo alimentado más que nada por una excelsa promoción y los buenos antecedentes de su director y escritor. Pero allí se queda. No alcanza a cubrir con las expectativas por una sencilla razón: la historia es una mierda. El guión es bastante estereotipado y, se tropieza con sus propios cimientos al explorar las fronteras de la mente de forma impía. Hay aspectos destacados, pero nada tienen que ver con la mano de los creadores o de los actores.

Los hechos son bastante simples, lo que no quiere decir que tengan sentido alguno. Nuestra protagonista, conocida luego como BabyDoll, sufre la perdida de su madre, por motivos que solo el guionista conoce (asumimos que murió de pena, como el ente) y es acusada luego del asesinato de su hermana menor. Aparentemente inocente (nadie lo es en esta Tierra), es recluida en la alegre Lennox House, un loquero especializado en casos de jovencitas de excelente forma. De allí se desprende su relación, tanto en la absurda realidad como en el sensato mundo onírico, con el resto de las chicas, y el posterior e inconcebible plan para escapar de la locura y de las fauces de un doctor macabro y súper pajero. Un baile, un viaje a lo profundo de la imaginación. Un viaje, un enfrentamiento encarnizado por la supervivencia. Un enfrentamiento, miles de explosiones. Miles de explosiones, cientos de horas de efectos frente a una computadora. El resto corre por cuenta de quien haga o haya hecho oídos sordos a mi recomendación de no verla (no lo hice? bueno, ahora lo hago: NO LA VEAN!!). A ciencia cierta, lo más llamativo de la película es que, es extrañamente aburrida. No recuerdo si dura dos horas o cinco, pero por ahí parece naufragar. Si, naufragar. Con excepción de las escenas de acción pura, donde lo único que se ve es un buen despliegue de las actrices, el desastre es inevitable. Uno no ve la hora de que se termine.

Justamente es el apartado actoral en el que me quiero detener. Si bien uno está acostumbrado a ver el homo-erotismo muscular y la descabellada acción sin sentido de Arnold-kun (ídolo de Hyde) o Stallone, es un aspecto positivo que Sucker Punch, muestre como chicas ‘lindas’ les parten el ojete a ejércitos de soldados nazis, orcos, robots o lo que sea que se les cruza. En cuanto al reparto, es bastante heterogéneo si uno lo piensa bien, teniendo puntos altos y otros escandalosamente bajos. Emily Browning, sobredimensionada solamente por su trajecito de mierda, le pone el cuerpo a la protagonista, BabyDoll. Floja tu tarea piba. Mejor dedicate a cantar que lo haces un poquiiiito mejor. Sweet Pea, algo así como la líder sin liderazgo del grupito, corre por cuenta de Abby Cornish, que hace un buen trabajo, demostrando que quizás al Bad Company podría jugar (pero solo de asalto). La actuación de Vanessa Hudgens como Blondie (gran ironía el nombre no?) produce arcadas. A Jamie Chung (Amber) no se la ve practicamente. Jena Malone, tan versátil como siempre, lleva las de ganar gracias a su frívola y destacada interpretación de Rocket, que parece un pibe en ocasiones y una encantadora hermana en otros. También zafan de la paliza Carla Gugino (Madame Gorski) y Scott Glenn (Wiseman). Este último se come todo, en especial los postres que dejó el Ogro Fabbiani después del partido All Boys-Estudiantes.

Nuestro departamento de prensa, constituido por la módica cantidad de 1 (una) persona, trató de contactarse telefónicamente con los representantes de las féminas protagonistas (tras una importante erogación de fondos). Dos de ellos nos atendieron, y uno accedió a pasar la llamada a su representada. Vanessa Hudgens dialogó con LHDZ y se mostró (inocentemente) agradecida por las alabanzas vertidas durante la comunicación previa. Recordó la despiadada pero justificadísima crítica a Zack Efron con mucho humor, y tuvo la amabilidad de tirar una frase, que aún resuena en nuestras ‘oficinas’. Dijo, palabras más, palabras menos: “en retrospectiva, me doy cuenta que High School Musical no fue tan garcha… es cierto que trabajar ahí fue una perdida de aliento y de tiempo, y encima no me pagaron nada: solo el pancho, la Coca y los viáticos… Disney y la concha de tu madre… pero lo de Zack Snyder y su Sucker Punch excede la visión incluso del más alcohólico adolescente… es impresentable… la historia es una poronga… encima esa puta de Emily (Browning) lo único que se sabía era ese bailecito choto que hace, con su cosplay de mierda buscando ganarse al pelotudo del director para aparecer veinticinco segundos más en la película… los odio, y te juro que si me llego a cruzar a cualquiera de los dos en algún estudio de grabación de nuevo, los re cago a trompadas…igual, aguante Sucker Punch!”. La sexualmente implosiva ‘Blondie’ fue tan clara como una lluvia de molos.

Conclusiones.
Lo mejor: la banda sonora es sencillamente espectacular, de principio a fin, sobre todo los orgásmicos Army Of Me - cortesía de la genial Björk - y el inefable Sweet Dreams (Are Made Of This) que interpreta bastante bien Emily Browning. La música por desgracia, no hace a la totalidad del film, pero le da un vuelo ciertamente épico de a ratos. Otro punto destacable son las múltiples escenas ‘slow motion’, donde los balazos, las explosiones y el eterno fuego de la destrucción de los mundos alternativos alcanzan un nivel por encima de la media.
Lo peor: lo que no es música, es decir, casi todo. En el tope de la lista está el avasallante guión, súper volado, que hizo de la historia una ensalada de lechuga con pedacitos de sandía y puré de tomate. También esta reseña es repugnante...
Lo curioso: por alguna razón, que no intentaré explicar ya que es un tópico ajeno a esta crítica, cuando los créditos finales estallaron en la pantalla y las luces comenzaron a encenderse, no se escuchó ni un solo aplauso. Ni uno. Nada. Pero si se vieron caras largas, tan despreciables como impagables.

Es de preocupar la furia inconmensurable de la ‘crisis de la mediana edad’ que embiste al pobre Snyder. Su carrera era relativamente exitosa, pero perdió el camino; entró en una decadencia celestial, mezclando garrafas con bidones sin estar preparado para hacerlo, intentando mezclar un revolucionario relato con tiros y más tiros. Para lograr el éxito, es innecesaria la complejidad?Acaso Commando tenía historia? Acaso Cobra la tenía? O Duro de Matar? NO. Pobre Snyder. Ayer nos deleitó con una carnicería de zombies y siniestras escenas ‘cómicas’ en ‘Dawn Of The Dead’, con guerras sin cuartel en ‘300’, y con héroes del viejo nuevo mundo en ‘Watchmen’. Acá qué ofrece? Nada. Qué logra? 0.99 Zenko de puntaje. Con seguridad, un ángel de cartón se posó sobre este desgraciado hombre.

NNNNNNNNNN X NNNNNNNNN X!!

Written and Posted by Cesar de la Luz
Dedicated to Nai Brito and Marcos Sprecacenere

jueves, 3 de marzo de 2011

La Garrafa de Tank

En cuanto entró en el apartamento en penumbra supo que era hombre muerto.
Jeff Deaver [Garden Of Beasts]

A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Alphonse de Lamartine

Muchos creen que la matemática es una ciencia exacta, pero realidad es una ciencia blanda.
Tan blanda como la gelatina.
Carlos Guzmán

La nueva casa de los muertos - Offtopic

Marzo es sinónimo de mierda. Está lleno de desgracias; tanto, que dan ganas de comerse una mortadela de 10 pesos el kilo, y dejar que la muerte toque la puerta de nuestra penosa y deglutida alma. Ahora bien, alguna desprevenida e inocente palomita se preguntará, cuáles son esas desgracias. Veamos. Cuando uno es infante (incluso adolescente) detesta dicho mes porque es el límite, la muralla que separa el fin de las vacaciones (la joda) del comienzo de las clases (la tortura). Con el correr de los años, además de tener ciertos síntomas de senilidad (adobados y aboados con un inexplicable e irrefrenable deseo de ver arder al mundo), se suele odiar a Marzo simplemente por el mero hecho de odiar algo. También están los boludos que lo aborrecen simplemente por ser el pasaje del verano al maldito otoño, pero estos nabos tienen tanta relevancia como el presidente de Boca. Ojo, que sea imposible circular por la ciudad basurera que tenemos, con subtes y colectivos atestados, tráfico invencible y gente pelotuda que camina como el orto, es una realidad bastante ominosa que no puede ser pasada por alto. Es así que, al arrancar las hojas de Enero y Febrero de los calendarios, ya se sabe que lo peor ha llegado. Además de la mortadela, existen otras alternativas, tan obvias como impracticables: se puede abandonar el colegio (gran opción), o comprarse un perro (gran error), o emigrar hacia algún otro país (gran opción), o incluso comprarse un Motorola (gran error).

Para Carlos Guzman y Cesar de la Luz, autores intelectuales y materiales del blog de Los Hijos de Zenki y de la presente reseña, Marzo es mucho más que una reverendísima cagada: es infierno, es terror, es desolación, es profecía sin desviar, es Alien… en fin, es la materialización de la perdición. En consecuencia, y a sabiendas que nuestra existencia no sería la misma, decidimos construir una maquina del tiempo que nos permitiese adelantarnos a los hechos y desembarcar directamente en abril, que es una porquería, pero lo es menos que el tercer mes del año. Claro que nuestro monumental proyecto tuvo que ser abortado doce segundos después de ser estipulado; olvidamos el limitado presupuesto y los nulos conocimientos que tenemos sobre dicha temática experimental.

Sin alternativas, llegamos a una conclusión tan certera como tragicómica y trigonométrica: “si vamos a caer en el averno, por lo menos nos llevamos a unos cuantos”. Y así fue que decidimos, tras dos años de vida, diseñar el puto logo de LHDZ, con el mero objeto de hacer bailar sobre miles de helicópteros llenos de C4 a todos los que habitan este inmundo planeta. De paso, como respuesta a esos que nunca pidieron nada, cambiamos toda la apariencia del blog. El resultado fue devastador: a la población mundial se le frunció la nalga derecha.

La elaboración del logo comenzó con una premisa nacida de la mente putrefacta de CDLL durante un viaje en la línea 100 tras una entrevista de trabajo que no merece ser ni siquiera citada. La idea era una garrafa blanca con un helicóptero (‘chopa’ de ahora en más) cayendo del inconmensurable cielo azul, y las iniciales de Los Hijos de Zenki por algún lugar. De manera que había que buscar la imagen de una garrafa con buena definición. A partir de ahí, la sapiencia de CG a la hora de utilizar el Fotoyop marcó la diferencia entre la vida y la muerte, entre un logo del montón y uno digno de formar parte de la historia grande de nuestro queridísimo país.


PASO A PASO DEL LOGO


(NOTA: hacer caso omiso al nombre del logo :P). La influencia de Tank y el aprecio por él, fueron determinantes para eliminar al chopa y al tipito con el lanzacohetes del interior de la garrafa; sólo uno podía estar allí, solo uno podía y puede compartir la gloria eterna con LHDZ.

En cuanto al blog, la ‘plantilla’ cortesía del Artisteer2 debía de volar para siempre; fue un sueño que finalmente termino por estrellarse contra una pared de (dos) zombies. Para colmo de males, no pudimos en su momento, agregarle un banner (ni el anterior, que tenía cierto encanto, con Kouji, Nobuo y Ricardo, ni uno nuevo, aún no concebido). Se cambió entonces, dicha ‘plantilla’ pedorra por una de Blogger, tan negra como la nieve o como el amanecer en el olímpico inframundo. A partir de ahí, todo dejo de ser como era, para pasar a ser lo que dejo de ser.


EL BLOG, DE MARZO A MARZO


Para el banner, buscamos todo lo que nos representara como seres carentes de vida, como bichos infames llenos de odio hacia la humanidad y sus creaciones. Los descartados para el logo, debían de tener su lugar, así también como: el justiciero de color violeta, humanoide multipropósito, el Eiva 01 (aquel que traerá paz al mundo, destruyéndolo); Roberto (el gnomo eléctrico del L4D2; Pepe (el mejor jugador del Real Madrid); Robocop (ese que atraviesa las paredes en medio de una clase de análisis matemático); la auténtica Belldandy y su antiguo y desvencijado clon (una, protagonista de Aa! Megamisama, la otra, protagonista de varias docenas de empanadas). El fuego eterno de fondo, producto de millones de molos y bidones - que usted no puede observar – intenta completar un cuadro (o rectángulo) fuera de toda causa, motivo, razón y circunstancia. La frutilla del postre fue la encargada de desatar la locura, cuando Arnold-kun (ídolo de Hyde El Puto) se posó en el centro del banner, cambiando para siempre la historia de Internet, y de este humilde e inhumano blog.

A LA WEA TU TANK!

Freaked, Designed, Written and Posted by Carlos Guzman and Cesar de la Luz